“El VAR para el hincha”


“Palabras que vuelan como dinamitas, con mensajes de xenofobia por el color de piel. Esas dinamitas lo que solo logran son apagar el espectáculo y plasmar la realidad de una sociedad polarizada sin causa alguna”

En una cancha de fútbol u otro deporte se despliega la magia por parte de los protagonistas; nosotros observamos, cubrimos el evento desde las gradas, con lo que está a nuestro alcance; de la otra vereda se encuentran los miles de aficionados que pagaron por ver un partido lleno de emociones que sacie sus ojos y los bolsillos que liberaron unos billetes. Sin embargo, en el momento cumbre del match se oyen unas voces que no son dignas de salir de la boca de un ser humano. Son frases inaceptables, rechazables, con el propósito equivocado de influir en el rendimiento de ciertos atletas. Palabras que vuelan como dinamitas, con mensajes de xenofobia por el color de piel. Esas dinamitas lo que solo logran son apagar el espectáculo y plasmar la realidad de una sociedad polarizada sin causa alguna. En mayo de 2024, la FIFA aprobó un nuevo gesto, llamado “gesto de incidente racista”, que consiste en cruzar las manos a la altura de la muñeca, donde los futbolistas pueden alertar al juez sobre algún acto racista individual que suceda en el terreno de juego. Esta acción activará de inmediato un procedimiento, dicen efectiva, pero no basta. 

No basta, porque los protocolos se activan y todo simula una normalidad disfrazada, pero el ataque individual persiste en el recinto. Hoy en día, con la implementación masiva de cámaras en las tribunas y las salas de control, deberían disminuir tales acciones, pero la realidad nos dice otra cosa.

 “Lo que se debe realizar es hacer cumplir los protocolos a cabalidad a los involucrados y establecer, además, una campaña de publicidad. ¡Llegó el VAR para el hincha! Combatamos el racismo. Con su respectivo resumen de las sanciones”.

 De ese modo, los amantes del fútbol y del deporte en general sabrán que son vigilados al milímetro en las gradas. La iniciativa publicitaria, si bien es cierto, costaría un precio alto al principio, pero se resolverían gradualmente los actos raciales dentro de un escenario deportivo. Un «VAR» para los espectadores puede sonar muy autoritario, pero este flagelo de la sociedad tiene que tener una campaña con mano dura. Muchos aficionados no saben cómo funciona la videovigilancia en los grandes estadios; al conocerlo al detalle, serán más conscientes de sus actos. Las cámaras detectan hasta los gestos inapropiados del público, y eso no se castiga como debiera.  Lamine Jamal, ante la reciente entrevista con Jorge Valdano, explicó: “Creo que la gente indirectamente es racista contigo, pero no se da cuenta. Hay muchos comentarios, muchas miradas que son racistas y no se dan cuenta”. 

  “El VAR para el hincha” se debe pronunciar en todo el mundo, en conjunto con la implementación progresiva de la respectiva videovigilancia moderna en todos los estadios. Dicha campaña será más efectiva que las frases de concientización, ya que va directo a la acción in situ. Es muy importante también los activistas para esta causa, como lo va realizando Lilian Thuram, ex futbolista, campeón del mundo y de Europa con Francia, con su fundación que lleva su nombre. Se dedica a escribir y dar conferencias contra el racismo estructural y cultural por diferentes escuelas, las cuales el poder de turno escucha y, por ende, toma sus recomendaciones. Otro activista a resaltar es Colin Rand Kaepernick, luego del año 2016, donde se arrodilló durante la interpretación del himno nacional de los Estados Unidos en un encuentro de la NFL. Lo hizo en señal de protesta por agresiones policiales a ciudadanos afroamericanos. Colin dirige la organización Know Your Rights Camp, encargada de rescatar a jóvenes de pueblos marginados. He mencionado dos nombres de los escasos que existen en esta área. Si hubiera muchas más personas que se dedicaran a la causa a tiempo completo, el mundo del deporte sería mejor; los estadios brillarían por el mismo juego y no se bañarían de repudio, por decir lo menos, en las tribunas, las pantallas, los celulares. 

A mediados del presente año se presentó un informe en la ONU, por parte de la relatora especial sobre formas contemporáneas de racismo, Ashwani KP (la primera persona de origen asiático y la primera mujer de la comunidad dalit en ocupar este cargo), donde explica que las disciplinas deportivas no se mueven de forma aislada al mundo que vivimos, sino que son un reflejo de las injusticias históricas y la desigualdad. Se enfoca en el racismo sistémico o estructural hacia el acceso al deporte, donde la diferencia socioeconómica es un factor cancerígeno que continúa subyugando de manera desproporcionada a los grupos marginados. Tal circunstancia, en mi opinión, se puede menguar de manera gradual con inversión en infraestructura deportiva hasta en los lugares más recónditos de los países, para posteriormente implementar programas de inclusión de las personas al juego. Esto se puede lograr con buena voluntad por los gobiernos en alianza con la empresa privada. ¡Centro al área y tú tienes el balón!

Fuente: Centro al área


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