Escribe, Nestor Díaz.
En la antesala de primavera, el sol se abrirá en Río de Janeiro para dar paso e iluminar al Campeonato Sudamericano de Vóley 2026, específicamente en el “Maracanãzinho”. En un relámpago de días (del 8 al 13 de septiembre), las muchachas tendrán que demostrar a América y al orbe si se hallan dispuestas a competir en el próximo mundial y en los anhelados Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Las seis selecciones participantes (Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Chile, Venezuela) sacarán las garras, las estrategias de ataque y defensa ante los mates, bloqueos, colocadas, sin tocar la red.
No podemos decir que el continente se paraliza por una semana, como en el fútbol lo hace por un mes, ya que no cabe tal nivel de interés por parte de los patrocinadores y visibilidad por las agencias de transmisión. El voleibol es relegado en ese sentido a segundo plano injustamente, a pesar de ser uno de los deportes más limpios en cuanto a juego se refiere. No existe contacto físico y las agresiones son exiguas. El deporte que inventó William G. Morgan, allá por el año 1895, es una combinación de otros tres juegos. El balón procede del baloncesto, la red del tenis, el uso de las manos del balonmano y se le integran los sets del béisbol para contabilizar los puntos en tres tiempos. Cuando nace, se le llamó «mintonette» debido a su parecido con el bádminton, para a la postre adoptar el nombre de voleibol por la forma en que se voleaba el balón.
Dentro de las selecciones participantes de este certamen en Río, Colombia es el combinado nacional que más ha crecido durante los últimos años. Se ubica nada menos que en el puesto 21 del ranking mundial de la FIVB de voleibol femenino. No tiene nada que envidiar y disputa de igual a igual a las potencias Brasil o China, por decir dos nombres del top diez. Esto se debe gracias a un trabajo coordinado de la Federación con los clubes, en brindar oportunidades a las niñas y adolescentes en los campamentos de alcance nacional. Fomentar la participación de la empresa privada, para que cuando estas jóvenes se encuentren aptas, puedan acceder a clubes de élite mundial. Se practica en ligas universitarias, escolares, en todo el territorio cafetero. Por tanto, el país de García Márquez cuenta con un promedio de 40 voleibolistas jugando en el exterior. Una barrera ya alta para los demás países como Perú, que tuvieron sus años dorados, pero la gente quiere resultados sin tocar la red.
En una reciente entrevista, el exentrenador de Alianza Lima y hoy técnico de la Albiceleste, Facundo Morando, describió el panorama sudamericano. “Creo que hoy hay tres equipos en Sudamérica: Brasil, que creo está un escalón por encima del resto del continente. Después creo que están Colombia y Argentina, que son dos equipos que ya hace bastante tiempo son muy parejos. Después quizás están Chile, Venezuela y Perú, que hoy atraviesan una realidad más de desarrollo…” Cabe precisar que la selección peruana perdió sus tres partidos contra Argentina en los recientes amistosos en Salta, por un marcador de 3-0. Esta 36.ª edición dará lugar a los combinados llamados “en desarrollo” para mostrar el talento, carácter y dar el golpe por lo menos en un match. ¡Centro al área y tú tienes el balón!
Fuente: Centro al área

















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